RSS
Mostrando las entradas con la etiqueta Política nacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Política nacional. Mostrar todas las entradas

La conducta del votante: análisis de las elecciones capitalinas del 3 de junio.

miércoles, 6 de junio de 2007

Es cierto que el escenario de este cambio fue el de la sofisticada Ciudad de Bs. As., ámbito que siempre se ha caracterizado por no seguir los parámetros políticos del resto del país, pero esto no cambia lo que parece ser el verdadero espíritu del electorado argentino.

En las elecciones del último 3 de junio en la capital se concretó, aun en ciernes, sin por ahora, una repercusión en todo el país, algo que no había existido en toda la historia democrática argentina, al menos en lo que hace a la posibilidad de triunfo: un partido de centro derecha.

En efecto, el partido de Mauricio Macri, PRO, se perfila como el renacer, victorioso en las urnas en este caso (salvo un imponderable, es seguro que ganará el ballottage del 24) del viejo conservadurismo y de la UCeDé.

Esto, que asusta a muchos supuestos demócratas que consideran que la democracia es una lucha entre partidos que piensan igual a ellos mismos, es lo que ocurre en los países que han logrado progresar económica y políticamente, en los cuales la competencia electoral se realiza entre dos partidos, uno de centro derecha y otro de centro izquierda, en ocasiones acompañados por partidos más pequeños con los cuales realizan, en la dinámica parlamentaria, alianzas transitorias.

En nuestro caso los partidos tradicionales como la UCR y el P J nunca tuvieron, mas allá de sus historias como movimientos populares, una clara posición ideológica: nacionalismo, tradicionalismo, populismo, se conjugaron por igual con liberalismo y conservadurismo, a su vez con izquierdismo tercermundista y antiimperialismo, todo esto sostenido bajo liderazgos carismáticos (cuando los hubo) y sin dejar de lado, en ocasiones, el apoyo al otro “partido” no menos ecléctico y ya perimido, el militar.

Luego de décadas de insolvencia administrativa (insolvencia traducida en incapacidad y corrupción) la Argentina vivió la etapa de crisis más importante de su historia, y esta circunstancia dejó a la UCR fuera de juego. En el caso del PJ, su crisis se remonta a la muerte de Juan Domingo Perón, luego de la cual, sin liderazgo que la unifique, solo llegó a sostenerse como maquina electoral, conducida momentáneamente por aquellos que de su seno lograron presidir la nación.

El último que estaba destinado a cumplir con esa serie, Néstor Kirchner, terminó por conformar una suerte de anexo, Frente para la Victoria. Este anexo, que solo sirve para identificar al presidente, hasta el punto de ser mas conocido por la sigla K, es el que se a materializado como de centro izquierda y es el que, justamente como contrapartida, tiene ahora una oposición de centro derecha, con posibilidades de ganar elecciones.

Pero esta no es la única explicación. Otra, de índole discursiva, también ayuda a este fenómeno. Todos conocen el discurso presidencial, cualquier persona que no comulgue con su proyecto es considerado un continuador de las políticas corruptas de los años 90 (que él se empecina, como tantos otros, en confundir con el liberalismo económico, o sea, confunde doctrina económica con latrocinio político), y cuando se deja llevar por el éxtasis de la tribuna, el marketing político, o el simple enojo, nivela a los críticos de su gobierno con supuestos reivindicadores del plan sangriento del terrorismo de estado de los años 70. Cae, en suma, en un discurso abstracto, mixtura de posiciones doctrinarias y de sentencias histórico-apocalípticas.

El otro caso de centro izquierda es el de la candidata a la presidencia Elisa Carrió, quien también exhibe un discurso de ideas genéricas, aunque en su caso tienen que ver con una posición ética como medio para reconstruir una republica debilitada por una historia de golpes militares, incumplimientos constitucionales y corrupción política.

Es así que en estas elecciones, que por cierto aun no están decididas, en capital ambas posiciones fracasaron. La gente, lejos de revisionismos históricos o de loables y necesarias exhortaciones a la honestidad, se mostró preocupada por cuestiones que consideran mas especificas: la administración en la mayoría de los casos, en otros, el problema que implica para el sistema republicado un gobierno hegemónico, tema que para el votante ya a dejado de ser un lejano problema de los politólogos.

Es imposible saber si Macri cumplirá efectivamente con su imagen de ejecutivo hacedor, de su condición de presidente de un club de fútbol no se deduce que sea un buen político, tampoco es intención de esta nota asegurar que lo hará, quizás no cumpla.

Lo que si es indudable es que su elección tiene que ver con esa imagen que él mismo armó con su discurso: la ciudadanía demostró estar mas interesada en hechos concretos, en soluciones a sus problemas y esto no es solo porque la elección fue a nivel local; el posible éxito del gobierno en octubre también responde a un punto pragmático: la bonanza económica, y Lavagna, por ahora el principal candidato de la oposición, justamente lo es por el papel que le toca en este contexto.

“Esta ciudad no será entregada a la derecha”, aseguró, dogmático o arrebatado, Daniel Filmus el día posterior a las elecciones en la capital. Mientras tanto, la gente exige que los políticos cumplan con la constitución o, para ser más mundano y menos abstracto, que cumplan con aquello por lo que les pagan el sueldo, como le ocurre a todo el mundo. Los candidatos ya no disfrutan de un liderazgo a prueba de errores, la ciudadanía se muestra sanamente desconfiada y no hay lugar para movimientos mesiánicos o intimidatorios (o yo, o el diluvio)

La desconfianza es sana en una democracia, promueve la competencia en los hechos concretos, la elección pragmática de una solución u otra, fuese de izquierda o de derecha, y despoja al discurso político de su propensión a la sentencia y a las suntuosidades vacías.

Arriesgo una última opinión: quizás el votante más inteligente sea el no dogmático, aquel que sabe lo que necesita y lo exige, más allá de cualquier esquema prefijado.

¿Ajedrez o Juego de Damas?

martes, 1 de mayo de 2007

Si nos detenemos a observar el panorama político que se presenta para las elecciones de octubre veremos que nos encontramos por un lado con el oficialismo que posee una fuerza cada vez mayor sustentada. En parte, por los medios de comunicación masiva, por las “positivas” estadísticas, y por el aparente crecimiento económico de la Nación, apoyado en un contexto mundial estable y de relativa prosperidad.

Mientras que por otra parte tenemos una oposición débil, fragmentada, desmantelada, y a veces cómplice, que carece de la fuerza suficiente para ser considerada “una verdadera oposición”. Asimismo situaciones como la supresión de las elecciones internas en el partido justicialista separa y aumenta aún más la debilidad y la incertidumbre.

Si este panorama persiste, indiferentemente de que el candidato presidencial sea Néstor o Cristina, el oficialismo se llevará una victoria rotunda en la primera vuelta. La intención de voto para la actual Senadora, si bien es levemente menor a la de su esposo (un 45% para ella y un 50% para el), supera abiertamente a los candidatos de la oposición quienes, aunque todavía no estén completamente definidos, entre todos se llevaran con suerte la otra mitad.

El hecho de que no exista oposición no es casual, a la crisis de los partidos tradicionales se le suma la sutil acción del Primer Mandatario para desarticular cuidadosa y hábilmente a los sectores que quizás puedan convertirse en una amenaza para su gestión.

Todas las fichas jugadas hasta el momento apuntan a que Cristina será quien encabece las listas del oficialismo, más que nada, debido a su aparición y presencia creciente en los actos populares.

Uno de los escenarios probables para los próximos cuatro años de gobierno es la crisis, que sería sostenida por un panorama mundial que puede tornarse inestable, y por un modelo interno ya agotado. Quedando así extinguidos los años de prosperidad y comenzándose a entrever las grietas de un gobierno debilitado y frágil, que utiliza recetas similares a las que fracasaron en el pasado.

Dicha crisis podría exhumar los fantasmas de situaciones ya conocidas como la devaluación monetaria, la hiperinflación y la crisis energética. En la Argentina padecemos crisis cíclicas y si esta acontece bajo la responsabilidad política de Cristina será ella quien, con su gran carácter y tenacidad, la enfrente. Situación que provocaría que el actual presidente salga ileso de todo reproche y crítica, y quede habilitado para presentarse a elecciones presidenciales en el 2011, con posibilidades de ser reelecto.

La misma historia nos muestra que no es posible sobrellevar al país por más de cuatro años sin caer en el desgaste y la erosión. Prácticamente ningún Presidente de la Nación (desde el año 1983), consiguió culminar debidamente su mandato presidencial en el tiempo y forma estipulado por la Constitución Nacional. A excepción de un solo gobierno. Muchos se vieron obligados a delegar su mandato antes de su finalización legal debido a la misma conmoción interna y a la crisis económica, e incluso llegaron a perder la autoridad con la que asumieron al decretar medidas que ni sus propios allegados obedecían, en un clima de anarquía social creciente.

Por esta razón es posible que el Presidente prefiera no ser el candidato y dejarle la responsabilidad a la Primera Dama, aunque sospechemos que él será quien maneje realmente el timón presidencial, sin la necesidad de exponerse a ser la cara visible.

De esta manera, el oficialismo se aseguraría gobernar al menos por un periodo más, jugando con la prosperidad únicamente expresada en los medios de comunicación pero que para los argentinos no es palpable. Con un índice de inflación y de desocupación que el INDEC muy sutilmente se encargó de disfrazar pero que hoy al ser tan desfasado de la realidad comienza a ser inmanejable e inocultable. Con aumentos y subsidios a los sectores sociales que son succionados por el virus inflacionario y frenado por controles tarifarios ficticios. Un gobierno que parece más preocupado por abrir las heridas cicatrizadas del pasado, que por sanear la hemorragia del presente, y que carece de visión estratégica del futuro.

Bajo esta perspectiva, las piezas claves del ajedrez político se convierten en fichas de damas cuando el porvenir parece mas pendiente del azar y de la manipulación mediática, que de la propia inteligencia.

La oposición: ¿Altera pars del poder?

La historia de la democracia es la historia de los oficialismos y las oposiciones, de las personas que ocupan el poder y de las que lo detentan. La esencia de una oposición está en su capacidad de generar una verdadera alternativa viable y mejor, una alternativa en los medios y en los fines, pero que mantenga los valores de la cultura política de la nación. De lo contrario, no sería más que un grupo de personas que piensa como el gobierno, pero que está disconforme con él. La democracia no es el silencio, sino la claridad con que se exponen los problemas y la existencia de instrumentos para resolverlos.

Varios sucesos manifiestan hoy un cambio en el espectro opositor con respecto a unos meses atrás. Lejos quedó la premisa de que la unión hace la fuerza, luego de la derrota del oficialismo en Misiones. Los reclamos docentes en algunas provincias, la muerte del maestro en Neuquén, el cuestionamiento al INDEC, el desprejuicio institucional del estilo K, el caso Skanska y los cruces con el Poder Judicial son ejemplos de ello.

Aún así, la economía sigue siendo el gran capital de Néstor Kirchner, a quien recientes encuestas lo convencen más para presentarse por un nuevo mandato en octubre. La diferencia en la intención de voto entre él y su esposa siempre existió, pero es más considerable conforme aumenta la tensión social. Y eso el presidente lo sabe. Uno puede apoyarse en su puesto, pero no sentarse en él.

Tiempo atrás todo indicaba que, de cara a las elecciones, se conformarían varios frentes: uno de centroderecha, con Mauricio Macri y Roberto Lavagna a la cabeza; uno de centroizquierda, con el oficialismo; y un tercero, con la variante moralista de Elisa Carrió. Pues bien, ahora la oposición se encuentra en una situación un poco más compleja.

Mauricio Macri se ha volcado de lleno a la ciudad de Buenos Aires con el objetivo de convertirse en el próximo Jefe de Gobierno. Hay quienes afirman que una eventual victoria lo llevaría a renunciar y presentarse meses más tarde en los comicios nacionales. La única certeza es que va a competir en un ballotage con el pragmático Jorge Telerman o con el ignoto Daniel Filmus. ¿Podrá el presidente de Boca hacerle frente al voto anti que lo llevó a la derrota en 2003?

Roberto Lavagna fue oficialmente proclamado como candidato de la Unión Cívica Radical y es sostenido por un puñado de justicialistas que lo ven como la verdadera "alternativa superadora". Hay que admitir que es el único que presentó un plan de gobierno sistematizado, pero no logra repuntar en las encuestas porque su perfil es algo ambiguo. ¿Cómo demostrar que no es "más de lo mismo, pero mejor"? El éxito económico, en el imaginario popular, es asociado con Kirchner, porque él mismo, con su carácter, se encargó de que ello fuera así y no al revés. Y además porque nadie parece estar dispuesto a aceptar un futuro mejor con un presente bueno.

Elisa Carrió ha lanzado recientemente la Coalición Cívica y materializó un acuerdo con el jefe comunal porteño. Por ahora está concentrada en el 3 de junio ya que si Telerman resulta ganador, ella tendrá otro posicionamiento para octubre. Lo peor que puede sucederle al resto del arco opositor es que finalmente Lilita no se presente como aspirante presidencial, porque sus votos irían a parar al kirchnerismo. En su nuevo frente confluyen los más variopintos personajes y, en la intimidad, hay quienes le otorgan un papel importante al cardenal Jorge Bergoglio, de buena relación con Carrió, Telerman y su compañero de fórmula, Enrique Olivera.

Ricardo López Murphy conserva su relación ambivalente con Macri, a la vez que enuncia con firmeza sus ansias de ocupar la primera magistratura. Su socio no se pronunciará hasta después de las elecciones en Capital, al igual que Lavagna.

Ramón Puerta, el autodenominado ganador de aquellas elecciones misioneras, fue el protagonista de una serie de desavenencias políticas. Primero, al fracasar con su intento de unir a Macri con Lavagna y, segundo, con reconsiderar su flamante relación con Jorge Sobisch, quien asegura mantener su candidatura. Algunas versiones indican que su núcleo de adherentes iniciará una campaña mediática para revertir la imagen que se le ha creado desde la trágica y lamentable jornada por todos conocida, e intentarán llevar a la gobernación provincial al candidato del Movimiento Popular Neuquino.

Sobisch es el único que ha puesto en tela de juicio cuál es la verdadera oposición al oficialismo: la eficiente garantía de las libertades individuales y el cumplimiento de los derechos constitucionales frente a la desesperante pasividad y su progresivo desgaste hacia las protestas sociales; un público reconocimiento de las responsabilidades y errores frente a un llamado al silencio en el Sur; una política educativa – buena o mala, pero política al fin – que podría haber sido negociada y llegar a buen puerto frente a un deliberado y demagógico anuncio educativo.

La bonanza de la macroeconomía no deja margen de maniobra al resto de la oposición, oscureciendo los modelos alternativos que, de ser posible, enriquecerían el debate sobre el país que queremos: ya hemos explicado anteriormente el dilema de Lavagna, Carrió no atraviesa su umbral discursivo-apocalíptico y Macri, además de no ser capaz de construir una imagen a nivel nacional, es en definitiva la oposición que quiere Kirchner para su proyecto bipartidista si efectivamente se retira del poder.

El primer mandatario sentenció hace poco que "en las sombras se está elaborando una doctrina de la seguridad bis" y que antes de ello, prefiere "ser permisivo". Él no sabe que en la Argentina no se trata de mano dura y represión o mano blanda y tolerancia ilimitada, sino de restablecer el cumplimiento de la ley: todo dentro de la ley, nada fuera de la ley. Porque si no pasa lo que pasó: una protesta que paraliza las vías de comunicación de una provincia y un cuerpo de policías que lo único que hace es reprimir con violencia.

Enhorabuena si la oposición en conjunto ayuda a restablecer el cumplimiento de la ley. Ni un medio ni un fin, sino un valor.

Mirando al 2008

viernes, 1 de diciembre de 2006

Por Alfredo Mason
Docente UCALP (San Martín)

Existen ciertos pronósticos que sostienen que el 2008 será un año complicado para Argentina, tomando en cuenta no solo variantes económicas sino también políticas.

El gobierno de Néstor Kirchner en estos 3 años ha logrado superávit fiscal y superávit de cuenta corriente. A partir de allí, podría afirmarse que estarían dadas las condiciones para un crecimiento sostenido de Argentina en el largo plazo en una economía mundial en expansión. Y que, si bien se reconoce que en este gobierno y con este sistema no hay ninguna seguridad jurídica y hay un intervencionismo creciente del estado y una notoria arbitrariedad en la acción de gobierno, se sostiene que, dada la estabilidad lograda mediante el superávit fiscal y el de cuenta corriente en una economía mundial en expansión, Argentina saldría del ciclo de expansión-crisis. Como la Argentina hace 3 años que crece al 9% anual y las previsiones para este año, el cuarto, es que crezca entre 7 y 9, sería el cuarto año consecutivo de esa expansión.

Pero... No hay inversión, particularmente extranjera en Argentina, excepto por la compra de un conjunto de empresas nacionales importantes de la Argentina como Pérez Companc, Loma Negra, Frigorífico Swift o Cervecería Quilmes, que han sido traspasados a capitales brasileños. A eso hay que sumarle que una Cooperativa como SanCor pasa a ser socia de George Soros en una nueva empresa láctea, muestra del «gatopardismo financiero», pues en realidad gran parte del dinero que aportaría el financista concurre a cubrir las deudas de la Cooperativa. El segundo elemento, es la inversión en construcción suntuaria –especialmente en Buenos Aires- y a donde se dirigen una porción de las inversiones que vienen del extranjero –en su mayoría de origen argentino y que son parte de la masa de 150.000 millones de dólares que se fugaron desde 1976 en adelante- o «plata del colchón», o sea, blanqueo de capitales.

Por último encontramos a la estrella de este “modelo económico” definido como “capitalismo nacional” –y que Jorge Asís denomina de acumulación prebendaria- y no es otra que la reaparición, en las condiciones del siglo XXI, de la vieja y conocida “Patria Contratista”.

Sin inversión nacional o extranjera genuina y productiva, aparece también otro inconveniente: en los últimos 50 años de la historia argentina, cada 5 ó 7 años hay una crisis fiscal, monetaria, de consecuencias económicas, de raíz política. Tiene que ver con la falta de decisión –por eso política- de desarrollar algunas áreas productivas industriales, o dicho más simplemente, elegir el campo donde Argentina tenga ventajas competitivas y fabricar eso para todo el mundo. ¿Por qué? Porque el precio de los productos que exportamos crece a un ritmo menor que el de los insumos industriales que importamos, por lo tanto, cuando se va expandiendo el mercado y crece la producción industrial debemos utilizar más divisas para comprar más insumos. Esto hace que en determinado momento disminuyan las divisas, con lo cual se incrementa la deuda externa o producimos una retracción del mercado generando inflación alta y sueldos bajos.

Pero esto no es una especulación. La ministra de Economía informa que entre julio del 2005 y julio del 2006 hubo un descenso del superávit (diferencia entre lo que importa y se exporta) del 25% y que se traduce en algo más de 6000 millones dólares. Y fuera de las promesas –que como amores de estudiantes, flores de un día son- las exportaciones aumentan el 6% mientras que las importaciones por la expansión del mercado interno aumentan el 21%. Si como nuestros abuelos, llamamos al pan, pan y al vino, vino debemos concluir que se nos va acabando la plata para comprar lo que necesitamos si mantenemos la expansión del mercado.

Pero esto es la «macro». Si la gente está bien, el país marcha por donde corresponde, veamos entonces que nos dice la microeconomía: 1) El grado de concentración de la riqueza ha crecido y así como en 1975 la diferencia entre los más ricos y los más pobres era de 12 veces; en 1999 la diferencia se había duplicado, en 2006 es de 30 veces; 2) eso significa que, con o sin «derrame», cada vez se distribuye menos, por lo que aun cuando se consigan aumentos salariales solo sirven para consolidar la pobreza, 3)aunque el señor Moreno se ponga feroz, la inflación continua en aumento, lo cual hace que la algarabía de los indicadores contraste con las góndolas de los supermercados.

Cuando en diciembre de 2001 estábamos entrando al pozo, del promedio de lo que ganaba un trabajador industrial por mes, hacía falta 16 minutos para comprar un kilo de pan; para comprar un kilo de bifes anchos debería trabajar 52 minutos; un par de zapatillas de primeras marcas requería de 17 horas y un jean 19 horas. Hoy, habrá que trabajar 24 minutos para comprar un kilo de pan, 8 horas y 9 minutos para comprar un kilo de bifes, las zapatillas ya requieren 25 horas y el jean 26 horas. No andamos mejor.

En junio de 2006, la tasa de desempleo es del 11.4%, pero en el Gran Rosario es del 14.6%, en el GBA 13.6%, en el Gran Tucumán 13.4% y en el Gran La Plata 12.2%, y en números absolutos, entre la Capital Federal y el GBA se concentran el mayor índice de desocupados. La otra parte de la pobreza está representada por hogares en donde aun teniendo trabajo (lo tiene el 80% de los hogares pobres) son trabajos «en negro» o con niveles salariales que no permiten salir de esa condición social. Estamos hablando de 13 millones de personas que no tienen un ingreso por hogar mayor a $531.

En caso de confirmarse estas primeras proyecciones, el costo de vida entre enero y octubre es del 8%, pero si se toma los rubros alimentos, bebidas e indumentaria la cifra es mayor.

Respecto de los salarios va subiendo un rumor –cada vez más fuerte- respecto a la necesidad de reclamos de subas salariales por sobre el 10% -cálculo de la inflación oficial para 2006- y aunque Hugo Moyano sea un aliado del Presidente, se encuentra en minoría dentro de la CGT. También hay aumentos a futuro, tal el caso de los servicios públicos, retrasado por motivos políticos y subsidiados desde el estado, que en 2008 tendrán una actualización.

Es posible que la crisis monetaria se produzca en el 2008, año en que la economía doméstica también podría recalentarse, por eso circula entre analistas políticos y sectores opositores al Gobierno, pero bien informados, que quizás Kirchner –Néstor o Cristina- no sean de la partida del 2007.

Misiones: defensa de la democracia

Por Jorge Adrián Mari

El triunfo del Frente Unido por la Dignidad, en Misiones que tenía como cabeza de lista al obispo Joaquín Piña, fue un piñazo a las aspiraciones de lograr la reelección indefinida del gobernador Carlos Rovira. Este hecho tuvo diversas consecuencias políticas. El apoyo del presidente Néstor Kirchner a Carlos Rovira, nacionalizó la elección misionera y la clara derrota significó un durísimo revés para el gobierno. Esto llevó bajo tierra las aspiraciones de reelección de los gobernadores de Jujuy, Eduardo Fellner, y de Buenos Aires, Felipe Solá.
La cruzada antireeleccionista no sólo afectó a los gobernadores, sino que también influyó en la elección de los nuevos integrantes del Consejo de la Magistratura. El Kirchnerista Miguel Pichetto – jefe de senadores del PJ – aspiraba a una nueva reelección como integrante del Consejo, pero tras una conversación con la primera dama, tuvo que dimitir a sus aspiraciones. El resultado de dichas elecciones fortaleció las aspiraciones de diversos candidatos opositores que aspiran al sillón de Rivadavia. A la cabeza se puso a la Unión Cívica Radical, que busca mejorar su imagen ante la sociedad, postulando como candidato a presidente a Roberto Lavagna, con el apoyo del peronismo disidente. Mauricio Macri, junto al gobernador de Neuquén, Jorge Sobich y Ricardo López Murphy, intentan armar un frente opositor de derecha nacional, incluyendo al ingeniero Juan Carlos Blumberg, para enfrentar con más fuerza al kirchnerismo, en las elecciones del 2007.

Ahora bien, muchos de los legisladores que se encolumnaron en la oposición, apoyando al frente por la dignidad, son referentes de muchos diputados, intendentes y concejales, que de alguna manera, están perpetuados en el poder. Hay intendentes, en el interior de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo los radicales Gustavo Posse, en San Isidro, que están en el poder desde 1999 y Enrique García, de Vicente López, desde el 1987.También el Partido Justicialista, tiene referentes en los municipios del conurbano, que llevan años al frente de los mismos. Ejemplo claro es Hugo Curto, intendente desde 1991; Manuel Quindimil, desde 1983. Este tipo de cosas se repite también en el interior del país.

El Frente para la Victoria no se queda atrás, peronistas que se pasaron al proyecto del presidente, están en sus puestos desde hace años. Por ejemplo Julio Pereyra, en Florencia Varela está desde 1993. También encontramos en esta lista al intendente de La Plata, Julio Alak, perpetuado desde 1991.

El pueblo de Misiones le dio una lección y puso fin a la onda expansiva reeleccionista, que fue avalada por el presidente Kirchner, amenazando dilatarse por todo el territorio argentino. Estas acciones fueron castigadas por una parte de la sociedad argentina, lo que demuestra que más allá que la Constitución Nacional avala la reelección de algunos funcionarios, lo que no promueve es la constante reeleccionista.

La Constitución Nacional en su artículo 1 dice “ la Nación Argentina adopta para su gobierno, la forma Representativa, Republicana y Federal”. Representativa significa que el pueblo es el soberano, no puede gobernar por sí mismo, sino que debe delegar en personas, elegidas por él, el ejercicio de las funciones del gobierno. Pero de representativo se entiende además que debe haber alternancia en el poder.

A nivel municipal, en su carta orgánica, en el artículo 9 dice: “Los intendentes y los concejales serán elegidos según lo establecido en la Constitución de la Provincia y en la presente ley. Durarán 4 (cuatro) años en sus funciones y podrán ser reelectos.” Por otro lado, el artículo 50 de la Constitución Nacional dice: “los diputados durarán en su representaciones, por cuatro años y son reelegibles”. Dos artículos que violan el concepto de representatividad. El accionar político necesita urgente una reforma política, donde se le ponga límites a todos los ámbitos políticos y así asegurar la participación, la representación política, el ejercicio de la democracia.
De esta manera se busca profundizar un cambio generacional y volver a dignificar el espíritu de la Constitución Nacional